¿De verdad son tan buenos los alemanes?

Lo
sabemos, son el motor de Europa, de hecho, lo han sido desde que el Reino Unido
dejó de ser una potencia industrial, hace ya algunos años. Además, han sido los
artífices de la línea de crédito a España de 100.000 millones de euros para que
nuestro sistema financiero no saltara por los aires, y, por si fuera poco,  ganaron el último mundial.
Hay
que tener en cuenta que la imagen que tenemos en el mundo de Alemania es la de
un país enormemente serio, en el que la gente es honrada y todos trabajan de
maravilla. Pues bien señores, parece que, como reza el dicho español “no
es oro todo lo que reluce”. ¿Por qué decimos esto? Veamos, ¿qué producto
es la base alimenticia en Alemania? Exacto, la salchicha. Es lo que hay, en
México se comen tacos, en el Reino Unido fish & chips, en Italia spaghetti,
en Francia pain au chocolat oulala, en España tortilla de patatas y gazpacho, y
en Alemania, lo que comen son salchichas. Pues, según parece, y no lo decimos
nosotros, lo dice nada más y nada menos que la Oficina Federal de Competencia
de Alemania, al menos desde el año 2003 (cuando éramos jóvenes, guapos y
delgados), 21 fabricantes de salchichas (no uno, dos o tres, no, han sido 21,
que se dice pronto), han estado fijando precios para un producto tan básico y
de tal relevancia en Alemania como la salchicha… Un auténtico escándalo, para
un país en el que la honradez, bien hacer y profesionalidad están
sobreentendidas.

No
nos alegramos en absoluto de que algo así haya podido suceder, de hecho, nos
alegramos de que las autoridades alemanas hayan podido frenar algo como esto, que
atenta de semejante manera a los intereses de los consumidores, en un producto,
insistimos, básico en la dieta germana. Eso sí, parece que, como también reza
el dicho español, “en todas partes cuecen habas”. Alemania tiene una
economía más robusta que la española, pero no lo es porque sus profesionales
valgan más. La economía alemana es más robusta porque, tradicionalmente,
han  tenido una legislación que ha
favorecido y alentado la creación de empresas, con miras internacionales, y ha
puesto a los empresarios donde deben estar, en el centro de la creación de
riqueza. Pero, como vemos, también en Alemania surgen empresas, personas y
profesionales que no hacen lo que es debido. 
Un tema que sin duda resulta
alentador es que, los alemanes tienen sistemas de control que funcionan, y como
muestra las acciones que la Administración ha llevado a cabo respecto a estos
21 fabricantes: ¿fijando precios durante años? Perfecto, 338 millones de euros
de multa… Seguro que a más de uno le quitan las ganas de jugar al monopoly…